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Padre Rafael Salvador Pazzelli
El Padre Rafael nació
en Capital Federal, el 12 de octubre de 1929. Sus padres, inmigrantes
italianos, fueron Doña Delicia Martorana y Don Luis Pazzelli,
un humilde zapatero.
Les costó mucho sacrificio, trabajo
y esfuerzo adquirir el sitio en Ramos Mejía, donde levantaron
su casa. Dios bendijo al matrimonio con la llegada de cuatro hijos:
Rafael, Héctor, Olegario y Dora.
A la edad de 12 años sintió
el llamado del Señor e ingresó en el Seminario de La Plata,
fue muy buen estudiante, con buenas calificaciones.
Es ordenado sacerdote el 8 de diciembre de
1954 y comienza a trabajar para las comunidades de Quilmes primero e
Ituzaingó después y el 12 de julio de 1959 llega como
párroco a San José Obrero de Villa Mathieu, nombrado por
el Obispo de Morón, Monseñor Raspanti.
Sus primeros amigos fueron Miguel, Leonardo,
Bernardo, Gerardo, Osvaldo, Benjamín, los hermanos Márques,
con quienes se reunía diariamente a matear y compartir charlas
sobre fútbol. Era hincha fanático de San Lorenzo, amaba
la música folclórica argentina.
Se destacó en yudo, karate; durante
muchos años dio clases de estas disciplinas a muchos alumnos.
También fue un apasionado del yoga.
En una oportunidad en que fue a misionar
a Humahuaca, tomó contacto con los hermanos de la Quebrada, aprendió
a conocerlos, entenderlos, amarlos a tal punto que aprendió a
tocar la quena como una forma de comunicarse con ellos.
Pero sin lugar a dudas, el centro de
su vida fue el estudio de Los Santos Evangelios. Fue un estudioso profundo
de la Palabra de Cristo, vivía enamorado de Jesús.
Fue profesor de Sagradas Escrituras en
el Seminario Catequístico de San Martín y asesor del movimiento
de Cursillos de Cristiandad. Es de subrayar la claridad, sencillez y
amor con que exponía sus enseñanzas teológicas.
Ni bien llegó a San José
Obrero comenzó a dictar clases para niños, sobre los Santos
Evangelios.
Dirigió la revista parroquial
“Nacer hoy”.
Fue un hombre que vivió proclamando
a Jesús, cautivó por su gran humildad y su franqueza;
el celeste de sus ojos reflejaba la transparencia de su alma. Se desveló
por los pobres, sufriendo y sintiéndose impotente junto a ellos,
ante alguna injusticia. No le interesaba el protocolo, nunca quiso ocupar
lugares de privilegio. Llevaba siempre sobre su ropa, un guardapolvo
azul grisáceo y muchas veces, gente nueva, lo confundía
con el portero de la escuela.
Fue un hombre de avanzada, con una gran
apertura pero por sobre todo, siempre con el oído y el corazón
atento al hermano necesitado, y un hombre que vivió respetando
la libertad de quienes lo rodeaban; él dejaba hacer. Fue una
persona íntegra. Era así, simple, de reacciones rápidas,
hombre de reconocer sus errores. Sabía jugarse pero jamás
guardó rencor o era indiferente. Para un buen observador, el
Padre Rafael tenía un alto grado de ascetismo, lo que equivale
a ser un hombre de oración y de profundo convencimiento de la
necesidad de buscar la santidad para poder acercarse al Maestro.
Falleció el 20 de febrero de 1990,
a la edad de 60 años. Esta noticia conmovió a la comunidad
parroquial y diocesana. Dirigió y pastoreó a sus filigreses
por 31 años, sin descanso.
La calle donde está situada la
Parroquia San José Obrero, antiguamente llamada Pasaje Irala,
hoy lleva su nombre a pedido de los vecinos: Pasaje Presbítero
Rafael Pazzelli.
Al Padre Rafael PAZZELLI, que por espacio de CASi 31
años, sembró la Palabra de Dios con profunda humildad
y austeridad.
¡GRACIAS!

¡SIEMPRE ESTÁS EN NUESTROS CORAZONES!
Fuente: Epítome de la Historia de la Parroquia
- Trabajo realizado por Beatriz y Martín Asselborn |